LA HISTORIA DEL HOTEL

El Legado de La Misión de Fray Diego: Un Viaje al Siglo XVII

Autenticidad Histórica: Más que un Hotel, una Leyenda 

La Misión de Fray Diego es una legítima Casona del Siglo XVII, meticulosamente restaurada para convertirse en el más exquisito Hotel Boutique de Mérida. Hace 400 años, nuestros muros formaron parte del majestuoso Convento de la Concepción (Templo de Monjas), un epicentro de paz y poder fundado en 1596. 

  • Arquitectura con Propósito: Al ser parte de un antiguo claustro, nuestras habitaciones conservan muros anchos que hoy actúan como un escudo natural de silencio, garantizando un descanso absoluto frente al bullicio del centro. 
  • Un Monumento Vivo: Colindamos con la histórica Iglesia de Monjas. Hospedarse aquí es habitar el mismo espacio donde, durante siglos, se gestó la cultura y el misticismo de Yucatán. 


Un Origen de Romance y Devoción

La historia de nuestra Mansión Boutique nace de una promesa de amor. Se cuenta que tras el naufragio de Álvaro de Vozmediano, su prometida, Carmita de Ordóñez, decidió consagrar su vida a Dios. Al no existir un monasterio en Mérida, su padre promovió la construcción de este recinto, convirtiéndolo en un refugio de educación y beneficencia. 

Epicentro de Acuerdos: En la época colonial, estos salones fueron escenario de importantes alianzas comerciales. Hoy, esa energía de distinción se mantiene en nuestras áreas comunes y centros de reunión. 

Tradición Gastronómica: Las religiosas eran famosas por sus dulces y panes artesanales; un legado de sabor que hoy honramos en nuestra propuesta culinaria única. 

Mitos y Misterios bajo sus Pies 

Habitar estas paredes es conectar con el misticismo de la Mérida antigua. Existe un mito latente sobre conductos subterráneos que conectaban el Templo de Monjas con la Catedral y, según leyendas locales, ¡incluso con el pueblo de Maní a 100 km de distancia! 



  • Experiencia Mágica: Aunque los pasadizos sean leyenda, la sensación de misterio y paz es real. Al caminar por nuestros pasillos, el tiempo parece detenerse, transportándolo a una época de elegancia y espiritualidad.